Historias hermosas y repugnantes

Se acabó la espera. Historias hermosas y repugnantes ya es una realidad. Mi primer libro de narrativa, compuesto por nueve narraciones de diversas extensiones y géneros, se termina de imprimir estos días.
Publica Editorial Cocó, y sin duda es un orgullo estrenarse en este sello pequeñito pero flamante, que tanto está haciendo por la literatura en Valencia. (Y que tanto se merece un reconocimiento por ello en el resto del estado.)
Más adelante publicaremos mucha más información, aunque en todo caso el libro posiblemente no llegará a librerías hasta otoño. Sí podrá adquirirse antes vía online.
Copio el excelente texto que los amigos de Cocó han preparado para la solapa de HHR, y que tan bien unifica lo que es sobre todo una recopilación de relatos contradictorios, de experimentos esquivos entre la alta y la baja cultura:
Hermosas y repugnantes. Humanas, heroicas, cotidianas, ‘ballardianas’. Apocalípticas. Intimistas, fantásticas, macabras, vampíricas. Hedonistas, brutales, sexuales, violentas. Un sinfín de apelativos para referirnos a las historias que surgen del imaginario de Valentín Vañó. Una nueva voz en el panorama literario, un nuevo narrador en el que se hibridan cómic, cine y literatura; pasado, presente y futuro; ingenuidad infantil y cinismo adulto. Un torrente de imágenes para ser degustado de forma pausada o, por el contrario, para ser devorado sin ningún tipo de piedad.
[La ilustración de portada es de Joan Marín]
Entrevista a JG Ballard (1974)
A día de hoy, ¿cómo se posiciona respecto a la ciencia-ficción?
Cuando comencé a escribir, a finales de los cincuenta, la ciencia-ficción era la única rama de la literatura que permitía una escritura especulativa a partir de las reacciones humanas a las diversas agitaciones científicas, tecnológicas o políticas que estaban ocurriendo entonces. Yo me dirigí de forma natural al género. Estoy tentado de decir que la mitad de mi trabajo precedente a La exhibición de atrocidades era ciencia-ficción, y que la otra mitad pertenece a la fantasía o a la pura y simple alegoría; por ejemplo, mi relato corto The Drowned Giant. Considero que dejé el género completamente con La exhibición de atrocidades, pero no tengo ninguna terminología sustitutiva que ofrecerle para lo que escribo en la actualidad. Crash no es una novela de ciencia-ficción, pero podría no obstante ser leída como tal, ya que contiene elementos de pensamiento político y “sociológico” que se encuentran en ciertas obras del género. Yo no quisiera que un lector que se enfrente a Crash se permita a sí mismo encerrarse en las limitaciones (lo que no implica, en todo caso, un juicio peyorativo) que son habitualmente atribuidas a la ciencia-ficción.
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Adèle y el misterio de la momia
Dirigida por Luc Besson
Con Louise Bourgoin, Mathieu Amalric y Gilles Lellouche
2010
Aunque el encanto de los cómics de Adèle Blanc-Sec lo aporta, sobre todo, el estilo gráfico de Jacques Tardi, esta adaptación recoge con veracidad el concepto de aventuras sin tregua, folletín renovador y fantasía científica de baja intensidad de la serie original.
En esas nueve entregas de la Adèle de papel, el trazo de Tardi, limpio y levemente caricaturesco, cargado de expresividad, ha dado forma a una universo retro de fuerte sabor francés. La lúdica adaptación de Besson no oculta la pretensión de fundar una nueva mitología cinematográfica contemporánea que, de hecho, basa su valor diferencial en esa esencia francesa: en la piedra noble de un París muy reconocible, en los policías bigotones y torpes, en el almuerzo de huevos cocidos.
En Adèle y el misterio de la momia, la gran ficción global de nuestro tiempo se vuelve, por cinco minutos, europea. A pesar de los pezones de la encantadora Louise Bourgoin, esta película juega en la liga de Piratas del Caribe, Indiana Jones o –esta referencia solo la captarán algunos ex adolescenteros ochenteros- El secreto de la pirámide.
Publicado en ROCKDELUX
Smonkey Magazine #4
Creo que enero y el nuevo año van a marcar un fuerte impulso para SMONKEY MAGAZINE. En todo caso, estoy muy contentillo con el resultado del número 4.
Quedan detalles por pulir, pero queremos configurar SMONKEY MAGAZINE como un revista online de cultura pop, erotismo y cannabis, de presencia reconocible y cotidiana en la Red, a través de sus dos encarnaciones, el blog y el magazine mensual publicado en Issuu.
Por ahora SMONKEY MAGAZINE la realizamos íntegramente el diseñador Mike Castello y yo como herramienta de branding para la marca de camisetas SMONKEY, y está integrada dentro de la estrategia de contenidos de la empresa HEMP PASSION.
(Imagen de Mórbida la carne, uno de los contenidos de este número 4.)
Cómic en RDL 2010
DUELO DE CARACOLES
Sonia Pulido y Pere Joan
Sinsentido
Sonia Pulido es una dibujante que no se olvida de ser ilustradora incluso cuando es historietista. Esto, que no tiene por qué ser negativo, ha marcado de forma significativa sus dos novelas gráficas. Ocurrió en 2006 con “Puede que esta vez”, y ahora con “Duelo de caracoles”.
Seguramente la tendencia de Pulido a no olvidar la disciplina que practica de forma cotidiana es muy positiva: en según qué rasgos involuntarios de estilo suelen cocerse la personalidad y el ardor de un artista, eso que ahora llamamos identidad.
“Duelo de caracoles” es un festín donde los admiradores de Pulido nos chupamos los dedos. Es tanto un capricho gráfico como un capricho literario. Una contradicción pop que nuestra retro-moderna dibujante resuelve con la habitual brillantez, y donde sorprende la audacia del guión, concebido para su lucimiento. Muy bien por Pere Joan, un señor que ingresa con este libro en ese reducido club de escritores afortunados del que forman parte Javier Marías y Santi Carrillo.
CORTO MALTÉS: LAS CÉLTICAS
Hugo Pratt
Norma Editorial
Leídas “Las Célticas” hoy, sorprende la adhesión al IRA de Corto Maltés. Fue a principios de los setenta cuando Hugo Pratt (1927-1995) produjo estas historias breves, que tienen como nexo común la fascinación por la brumosa Irlanda, y en las que, sin solución de continuidad, Corto encadena aventuras de corte político-militar, folklórico-mítico o bélico. Quizás para un lector contemporáneo ciertas soluciones formales de Pratt parezcan anacrónicas, pero hay un encanto en sus libros que seduce a generaciones consecutivas. Corto Maltés es un marinero con amigos en todos los puertos, un amante del vino que, gracias a a la destreza con los pinceles de su creador, quizás sea también el personaje con el lenguaje corporal más seductor de la historia del cómic.
SÓCRATES EL SEMI-PERRO. EDIPO EN CORINTO
Sfar y Blain
Sinsentido
Antes del estreno de su película sobre Serge Gainsbourg, el travieso Joann Sfar (Niza, 1971) nos entrega el tercer episodio de su particular reinterpretación de los mitos griegos. En cierta forma, ambas obras, tan diferentes, se integran en una misma investigación: la que sobre la identidad del seductor, es decir, del macho, está realizando en su ya extensa obra el joven autor francés. “Sócrates el semi-perro” contiene lo mejor de Sfar: el vacile de sus diálogos y su chispa para diseñar situaciones desmadradas y efectivas. También la felicidad gráfica del trazo vivo y tierno de Christophe Blain. Con la participación estelar de Heracles y el bebé Edipo, este cómic demuestra que la mitología, además de metafórica, puede ser hilarante y cotidiana.
CUATRO OJOS
Sascha Hommer
Sinsentido
Sin rabia y sin acritud, Sascha Hommer (Alemania, 1979) nos cuenta en “Cuatro ojos” su juventud monótona: que si los porretes, que si los tripis, que si la colgada de la novia. Si este tebeo nos hubiera llegado hace quince años desde Seattle o Nueva York, pongamos, habríamos dado saltos de alegría. Hoy, con el escenario actual del cómic, asumimos como normal que las novelas gráficas indies se produzcan en Alemania. No hay sobresaltos al leer “Cuatro ojos”, un libro muy accesible, que con su narrativa sencilla nos ilustra sobre el vacío vital de la generación posterior a la generación X. Hommer no toca hueso ni se revuelca en el barro: solo expone una leve desazón. Si naciste a finales de los 70 y te amuerma la sociedad del bienestar, éste es tu tebeo.
CASTILLO DE ARENA
Frederik Peeters y Pierre Oscar Lévy
Astiberri
Lo reconoce el talentoso Frederik Peeters (Ginebra, 1974) en la solapa de “Castillo de arena”: “Siento a menudo la necesidad de golpear a mis personajes, de castigarlos, de humillarlos”. Le falta ternura y le sobra crueldad, pero el muy literario argumento de este tebeo recuerda a Bioy Casares o Cortázar. “Un relato de Bradbury con un toque social y un lado oscuro”, lo describe su dibujante. Realismo mágico pertinente, “Castillo de arena” describe los avatares de un grupo de personas corrientes en un situación extrema: las horas son años y el fin se acerca. Peeters y Lévy experimentan con los límites de la condición humana y los resultados son de manual: a la mínima salta la pulsión copuladora; por no hablar de ese celulítico racismo de la vieja Europa, tan de moda ahora mismo.
SARÀ SERVITO
Laura y Felipe Hernández Cava
Edicions de Ponent
Tras la serie de viñetas eróticas que nos ofreció en un periódico nacional este verano, la ilustradora Laura Pérez Vernetti (Barcelona, 1958) vuelve a desnudar los blancos sexos de sus pícaras ninfas y sus erectos machos en “Sarà Servito”. Los cómics de Laura constituyen un referente del erotismo de calidad desde hace 30 años, y “Sarà Servito” es el nuevo traje a medida que el maestro de guionistas Felipe Hernández Cava (Madrid, 1953) le ha entregado en bandeja. Ambientada en una Venecia mítica de carnaval y orgía, esta novela gráfica cuenta la historia de la artista/cortesana Marina, quien de día pinta delicados paisajes y de noche recorre en una góndola furtiva los canales como prostituta enmascarada. De nuevo, en las páginas de Laura, la pornografía es un ensoñación de elegante geometría inquietante.
Publicados durante 2010 en ROCKDELUX
Tamara Drewe
TAMARA DREWE
Posy Simmonds
Sinsentido
El nuevo libro de Posy Simmonds (Berkshire, 1945) reitera el interés formal que ya despertó su premiado Gemma Bovery. En las páginas de Tamara Drewe conviven la literatura y el cómic, el texto y la secuencia de viñetas, y el resultado es algo que parece una novela ilustrada pero que, sin duda, es una novela gráfica. Se requiere un gran talento visual para guiar el ojo del lector por la página entre párrafos y dibujos, y que la lectura resulte tan fluida. Además de sobre la joven Tamara y su vanidad seductora, este cómic trata sobre la convivencia entre artistas, sobre la angustia con que algunos de ellos viven su creatividad y hasta sobre los devaneos adúlteros masculinos. Un muy británico retrato de ciertos personajes contemporáneos que conviven en la campiña inglesa.
TAMARA DREWE
Dirigida por Stephen Frears
Con Gemma Artenton, Roger Allam y Bill Camp
En origen, Tamara Drewe fue una serie de cómic que la dibujante Posy Simmonds publicó regularmente, a razón de una página semanal, en el rotativo británico “The Guardian”. Con un muy elaborado concepto de la narrativa secuencial, y amparada por el formato amplio de la página de periódico, Simmons jugaba a integrar secuencias de viñetas y textos literarios con un enfoque muy personal e innovador.
Por supuesto, en la adaptación cinematográfica, ese cómic formalmente brillante que se rompe y recompone en cada página ha quedado reducido a su pura excusa argumental. Y es una pena.
La película de Stephen Frears reproduce muy bien, y de hecho muy fielmente, algunos de los temas previamente abordados por Simmonds: la vanidad voluble de las chicas guapas, las quimeras seductoras de ciertos machos maduros o el ambiente de la campiña inglesa. Pero fracasa al abordar el otro gran tema de la novela gráfica original: la exploración sobre la escritura y sobre la angustia de la creación literaria.
Si ya el cómic convenía saborearlo a tragos cortos, la película expone un desajuste entre secuencias cómicas y dramáticas que, muy especialmente, puede desconcertar bastante al espectador.
Publicados en ROCKDELUX
HEMP PASSION
Entramos en lo más crudo de la crisis, pero yo tengo novedades profesionales. Desde hace varios meses, soy el Director de Contenidos de la empresa HEMP PASSION.
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El libro de Eli / Fama
El LIBRO DE ELI
Dirigida por Albert y Allen Hughes
Con Denzel Washington, Gary Oldman y Mila Kunis
Artefacto de envoltorio esteticista y vocación evangelizadora, “El libro de Eli” es tanto una reactualización del western apocalíptico tipo “Mad Max” –que tanta tradición ha tenido en el cómic, con ejemplos como el “Jeremiah” de Hermann- como un revelador, inesperado y convincente tratado sobre la santidad. Hay una contradicción esencial en esta película: su violencia palomitera entra en conflicto con su mensaje religioso. Disfrazada de espectáculo de patadas y balas para el público de las multisalas, la película es, sobre todo, una reivindicación del vigor de las creencias religiosas, ya que postula la necesidad de la palabra de Dios para moldear y redefinir un mundo arrasado. Un mundo, el de Eli, que podría ser metáfora del nuestro. Casi no chirría el persuasivo diseño del personaje de Denzel Washington, uno de los santos más puros que hemos visto en pantalla, quien también maneja como nadie el machete mutilador cuando apremia la necesidad de autodefensa. A pesar de todo, el discurso no es una traba en “El libro de Eli”: sorprendentemente, su honestidad de sentida parábola seduce incluso al espectador no creyente.
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FAMA
Dirigida por Kevin Tancharoen
Con Kay Panabaker, Naturi Naughton y Kherintong
Han pasado treinta años y la nueva “Fama”, como el café de los Starbucks, transmite el artificio de la marca, la impostura de la franquicia. A pesar de su esteticismo, en la original, que Alan Parker estrenó a principios de los 80, había algo que sería exagerado definir como underground o contracultural, pero que transmitía una veraz autenticidad callejera. Estos chavales de 2009 tienen todos los dientes bien puestos y, efectivamente, son muy especiales, pero hay algo que no suena verdadero en su vida de superación y sacrificio en el Nueva York post-Strokes. Brillante en lo formal, la película está claramente concebida para espectadores de las nuevas generaciones que no vieron el primer largometraje ni la serie posterior. Mantiene todas las claves que definieron a su predecesora: la ambición coral, el trenzado de historias donde cohabitan chavales que triunfan y que fracasan y, por supuesto, la calidad emocional de sus numerosas secuencias musicales. ¿Qué lleva a un artefacto cultural a generar versiones sucesivas, y hasta apócrifas, de ficción o de telerrealidad? En el caso de Fama parece ser la fascinación que desprenden los seres especiales, retratados en esa edad donde todo es futuro.
Publicados en ROCK DE LUX
Design Probes by Philips
Emociones a flor de piel y metrópolis del mañana. Philips sueña con el futuro lejano, busca hacerlo presente. Más allá de su lirismo tecnológico, el programa de investigación Design Probes está regido por el pragmatismo. El objetivo es trasformar conceptos visionarios en experiencias de mercado.
Piel de emoción y LEDs. Philips diseña el estilo de vida del año 2020. Los vestidos del proyecto SKIN son fruto de una investigación que pretende desafíar la idea de que nuestras vidas son mejores por ser más digitales. Fue necesario un equipo interdisciplinar para llevar a buen término esta experimentación con tecnologías «más sensoriales que inteligentes»: un diseñador de moda, una arquitecta corporal, un ingeniero electrónico, un experto en tecnología de vestuario, un especialista en tejidos y varios artistas. Lucy McRae, la arquitecta corporal del departamento de Soft Technologies de Philips Design, explica: «Fue un proceso de simulación, de trasformar información biométrica en respuesta emocional». Los vestidos están diseñados para interactuar con el cuerpo humano y crear una representación visual de los sentimientos del portador. Por ejemplo, el Bubelle, llamado el «vestido del rubor», se comporta de modo diferente dependiendo de quien lo lleve puesto y de su estado de ánimo. «Se podría decir que nos interesan los extremos», afirma Clive van Heerden, de Philips Design. «Estamos examinando áreas pioneras de los adornos corporales como los implantes electrónicos y los emotoos: tatuajes que cambian de forma dependiendo de cómo se siente el portador». Todos los vestidos están hechos a mano y contienen un conglomerado de cientos de LEDs que se estimulan por la actividad cardíaca. «Es como tener un LED en cada terminación de cada pelo del cuerpo», explica Lucy McRae. Desde Philips se argumenta que esta concepción orgánica de la tecnología recupera una sensibilidad analógica en detrimento de la actual uniformidad digital. «En lugar de desarrollar algo que fuese ‘de encender o apagar’, hemos creado una interpretación emocional y sensorial». Es una visión insólita y preñada de posibilidades, que puede ser extrapolada como punto de partida para diseñar objetos, productos, e incluso edificios.
La poética del ciborg. Hay una poesía esencial en los proyectos de Design Probes. Tiene que ver con la apuesta de la empresa de Eindhoven por el diseño emocional, por generar conceptos y formas que apelan a los sentidos. Sin embargo, la suya es una perspectiva profundamente pragmática. Lo que Philips pretende, en última instancia, es crecer, desarrollar estrategias que estimulen su competitividad. «La innovación puede ser vista como una red de opciones», asegura Paul Gardien, de Desarrollo de Nuevas Soluciones, un programa de Philips Design que demuestra esta clarividente vocación de la empresa, ya que integra investigación en diseño y desarrollo económico. Sobre el papel del diseño, Gardien afirma: «Se pueden seguir diversos caminos para insuflar vida en las ideas más delicadas. La disciplina del diseño puede jugar un papel central en la toma de decisiones». Con Design Probes, Philips actualiza el debate sobre el ciborg, una cuestión ya antigua para la ciencia ficción más brumosa. Si consideramos que hay teorías que afirman que el hecho de utilizar ordenadores o conducir vehículos ya nos convierte en ciborgs, puede concluirse que estos proyectos radicales están abriendo nuevos y visionarios argumentos de discusión en esta materia. Las Design Probes apelan a lo más íntimo: a la piel. «Creemos que el cuerpo es una plataforma para la tecnología interactiva», asegura Lucy McRae, una de los responsables del proyecto Skin Tattoo. «Es hora de que tomemos en serio la posibilidad de utilizar el cuerpo como soporte de expresión». Gracias a su tinta direccional electrónica, el Skin Tattoo cambia de forma en virtud del estado sensorial del portador, interactuando y creciendo con, por ejemplo, «el tacto de un amante». Las Design Probes, sin embargo, también se ocupan del diseño a gran escala. Por ejemplo, de las dimensiones de vértigo de las megápolis del futuro. En ese sentido, el proyecto Off the grid / Sustainable Habitat 2020 aporta un concepto que puede ser relevante en los próximos años. Actuando como membranas, las pieles exteriores de estos «edificios activos» pueden recoger el agua de lluvia, la luz solar y el calor exterior y procesarlos para el uso interno. No es casual, de hecho, la mención de la fecha 2020. Se estima que, en las décadas venideras, se levantaran en China 200 nuevas ciudades de más de un millón de habitantes.
SKIN Tatoo. El tatuaje es una forma de expresión atávica. Su recuperación como elemento estético en las sociedades industriales ha estimulado el interés de Philips por explorarlo como «tecnología sensible».
El proyecto Off the grid propone un hábitat autosuficiente que esté al margen de la red convencional de suministros energéticos. Philips lo ha desarrollado como concepto sostenible para las nuevas ciudades chinas del año 2020.
Publicados en EXPERIMENTA 57 y 60
Corazón rebelde

Dirigida por Scott Cooper
Con Jeff Bridges, Maggie Gyllenhaal, Robert Duvall y Colin Farrell
A Jeff Bridges le han concedido el Oscar que le correspondía a Mickey Rourke. Se lo merece por los mismos motivos, y por un papel similar, pero la paradoja es que la categoría cinematográfica de “Corazón rebelde” palidece al recordar “El luchador”. A Bad Blake, el cantante y compositor de country venido a menos que interpreta Bridges, lo vuelve complejo su contradictoria naturaleza de artista. Es un hombre con un don que ha arruinado minuciosamente su vida por culpa de la botella. “Corazón rebelde” suena a cosas ya vistas o leídas, pero, a pesar de la aparente falta de ambición de su joven director, es una película que se enciende de vida con el trabajo de sus actores. No sólo Bridges toca la fibra: tanto la entregada Maggie Gyllenhaal, como Robert Duvall, e incluso Colin Farrell, le ponen carne a un puñado de personajes que son verosímiles porque viven el presente con el pasado pegado al cogote. Esta peliculita modesta y emotiva contiene las dosis justas de desgarro y redención. También, y es una pena, ciertos segmentos lamentablemente predecibles. El bienestar que produce su final tiene una explicación puramente emocional; y es que el country puede ser materia prima de alegría.
Publicado en ROCKDELUX nº 283















