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Los pies vendados

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Li Kunwu. Traducción de Lucía Bermúdez. Astiberri. Bilbao, 2013. 128 páginas. 14 euros

Un pasaje de la anterior obra de Li Kunwu, Una vida en China, se repite en Los pies vendados: el de la niñera anciana, de pies diminutos y apariencia distinguida, que devora con delectación los pedazos de carne pasada que los niños a su cargo han transportado en los bolsillos, desde el comedor escolar. Si en los tres volúmenes de Una vida en China, Li Kunwu –en colaboración con el guionista Philippe Ôtié– entregó unas memorias que podían leerse como minuciosa radiografía de las transformaciones que China sufrió en la segunda mitad del siglo XX, en Los pies vendados se ha centrado en esa niñera como figura fracturada entre la tradición dinástica y la nueva era revolucionaria. En el breve prefacio de esta novela gráfica, Li Kunwu se congratula de poder manejar “la máquina del tiempo” que es su dibujo, y habla de “añoranza y gratitud” para referirse a la mujer que les acompañó a él y a su hermana, durante su infancia en los años 50 del siglo pasado. Li Chunxiu era su nombre. Y Li Kunwu, artesano de la narración gráfica, cuenta su historia con ternura y profundidad. El drama de Chunxiu es que fue literalmente deformada, según tradiciones ancestrales, para ser un juguete manso, una esposa decorativa y servicial. Pero su sacrificio no solicitado, que ella quiso sobrellevar con ensoñaciones de amores mitológicos, se encontró con las oleadas revolucionarias que condenaban como “arcaísmos feudales” a las mujeres sometidas a esas prácticas de vendado de pies y vendado de pechos. El cómic deja entrever el sufrimiento de una vida a destiempo, aunque otorga unas pronunciadas elipsis como muestras de empatía y humanidad.

Publicado en BABELIA nº 1.135, EL PAÍS, 24/08/2013 

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Delicias japonesas

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Integrado de pleno derecho en el paisaje de fondo del mercado editorial en España, el manga o cómic japonés sufre también las tensiones de un medio dividido entre su tradición de entretenimiento popular y la evolución hacia estrategias expresivas de mayor calado. Yoshihiro Tatsumi o Shigueru Mizuki son autores representativos de la utopía cumplida del cómic de autor realmente complejo, literario. Mizuki, en concreto, está de plena actualidad por la publicación de su ambiciosa Autobiografía, donde narra sus experiencias como combatiente en la Segunda Guerra Mundial, además de por la reedición de su combativo Hitler. La novela gráfica.

Pero si hay un mangaka que supo intuir las posibilidades del cómic como novela total ese fue Osamu Tezuka. En El libro de los insectos humanos es significativo el contraste entre el estilo gráfico de Tezuka, idóneo para sus maravillosas ficciones infantiles tipo Astro Boy, con la intrincada trama de ambición contemporánea que se narra en sus páginas. Prepublicado en 1970 en una revista popular, El libro de los insectos humanos cobra auténtico sentido en formato novela gráfica, como narración extensa y autocontenida. La historia, como digo, parece de ahora mismo: una misteriosa joven se apropia de los logros diversos de personas cercanas, como “mariposa en perpetua metamorfosis” en busca del reconocimiento social.

La amplísima difusión del cómic en Japón propicia que existan mangas con todo tipo de temáticas y orientaciones argumentales. El perro enamorado de las estrellas es un libro de Takashi Murakami (no confundir con el artista plástico del mismo nombre), que cuenta cuatro historias interrelacionadas de fraternidad entre personas y perros. Es un cómic inusual, sorprendente, de sentimientos exhibidos con propósito de catarsis. En las cuatro historias, la lealtad incondicional de los canes propicia las redenciones íntimas de sus dueños. Murakami cuenta su historia con un tipo de dibujo sencillo y efectivo, realista, recreándose en la expresividad de los perros, en su alegría desbocada y melancolías sinceras. Algún relato resulta triste, pero el dibujante sabe mantener el tono emotivo y no desviarse hacia la atracción fácil de la sensiblería.

En el extremo inverso, como versión asequible de la oscuridad malsana que contamina los universos de Shintaro Kago o Usumaru Furuya, está la serie de terror I am a Hero. El mangaka Kengo Hanazawa ofrece en sus tres primeros volúmenes un recital caudaloso de narración gráfica, con la coartada del advenimiento del Apocalipsis zombie en un país de ciudadanos muy poco heroicos.

Publicado en BABELIA nº 1.135, EL PAÍS, 24/08/2013

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Novela gráfica latinoamericana

A continuación, reproduzco la versión “en bruto” del artículo publicado en Babelia, El País, el 20/07/13, acompañado de varios extras: las entrevistas a Paola Gaviria y Joni B realizadas mediante correo electrónico y mi reseña corta sobre “Parte de todo esto” en Rock de Lux.

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Cuentos reales y ficticias memorias

Nuevos escenarios en la joven narrativa gráfica latinoamericana. Publicados recientemente en España, Martín López Lam, Paola Gaviria o Joni B son historietistas que indagan en la memoria o la reformulan como ficción

Por Valentín Vañó

“La historia del cuento puede ser real o inventada. Si es real debe parecer inventada y si es inventada, real”. La segunda regla del decálogo sobre el cuento de Julio Ramón Ribeyro parece definir, por adscripción u oposición, la labor de varios jóvenes autores latinoamericanos de novela gráfica. La reelaboración de la memoria, pero también lo falsamente autobiográfico, se remueve en las viñetas de estos dibujantes-narradores con mucho que contar. Durante una mañana soleada de mayo, en Valencia, la ciudad adoptiva donde “vive y sobrevive” desde hace varios años, el peruano Martín López invoca a Ribeyro al ser cuestionado sobre los pasajes aparentemente vividos en primera persona de su torrencial cómic, Parte de todo esto. “El juego de la ficción consiste en parte en saber mentir. No me interesaba contar mis penas”.

¿En qué momento el paisaje de América Latina se ha convertido en escenario narrativo del cómic reciente? Desde la perspectiva del mercado español, las dos monumentales novelas gráficas del argentino Jorge González, Fueye (2008) y Dear Patagonia (2011), podrían suponer un punto de inflexión. Si bien González las encuadra en una Argentina legendaria, a caballo entre el siglo XIX y el XX, la emotiva coda de Fueye, donde se introduce a sí mismo como personaje entre dos mundos, lo vincula con esta tendencia. La actitud de los jóvenes historietistas podría sintetizarse en esta reflexión de la autora de Virus Tropical, Paola Gaviria: “Mi vida y el arte están ligados, no los puedo separar. Me siento artista”.

Martín López Lam ha dedicado más de tres años a Parte de todo esto (Edicions de Ponent). Trabajado con un lenguaje literario inusualmente denso, este cómic de 200 páginas oscuras de tinta y abarrotadas de palabras, describe una minuciosa comedia humana de la juventud peruana nacida en los 80 y es, también, un canto de amor desde la distancia a la ciudad de Lima. La amistad femenina, los enamoramientos insanos o las heridas emocionales en la frontera de los treinta, son argumentos que dan forma a “cuatro historias separadas en el tiempo y en el espacio”. “Me interesaba cierta ambición literaria del lenguaje”, comenta Martín, “en oposición a las tendencias actuales del cómic de hacer obras más ligeras. Creo que el texto es parte de la narrativa del cómic; no me gustan los tebeos que se leen en media hora. He preferido ponérselo más difícil al lector”.

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‘Virus Tropical’, de Power Paola

La imagen romántica del escritor en su buhardilla tecleando obsesivamente podría sustituirse, a día de hoy, por la del joven autor de historieta que dibuja página tras página de su novela gráfica. “PowerPaola es la más genia del continente”, asegura Joni B. Paola Gaviria está siendo la última sensación de la novela gráfica en nuestro país. En Virus Tropical está presente la destilación muy elaborada de una creadora que ha trabajando en diversas disciplinas con la representación de la memoria y la experiencia, hasta encontrar en el cómic una síntesis de sus inquietudes e intereses, a través de un estilo gráfico “cercano al art brut y al dibujo primitivista, un estilo que busca la expresión más que la belleza”. Desde su actual residencia en Berlín, esta dibujante “nómada” reflexiona sobre la confluencia de elementos que aportan emoción al relato gráfico sobre su infancia y juventud. “Yo estudié Artes Plásticas y desde antes de graduarme exploré las posibilidades que tenía el dibujo, la narración, la cotidianidad y la autobiografía en diferentes medios como la pintura, el libro de artista y hasta el performance”. El descubrimiento, ya en la veintena, de las autoras de novela gráfica Julie Doucet y Marjane Satrapi, junto a su interés por artistas que trabajan sobre la propia vida, como Sophie Calle, On Kawara o Marina Abramović, dieron un impulso a la voz de Paola y a su interés por explorar lo autobiográfico.

Entre las claves que caracterizan a esta nueva generación de autores destaca una heredada del underground: el interés por la autoedición y la reunión creativa o editorial, muy facilitada hoy en día a través de Internet. Diario, de PowerPaola, se ha editado a través de un crowdfunding impulsado por un pequeño sello argentino, Jellyfish, en paralelo a la edición de Virus tropical por Random House Mondadori. Martín López es conocido en España por su activismo a favor de la autoedición: es el editor del sello Ediciones Valiente y uno de los responsables del evento Tenderete, que suele reunir en Valencia a colectivos de fanzines de diversos países. Paola y Martín no se conocen en persona, pero son colaboradores desde 2010, cuando el peruano la invitó a publicar en su fanzine Kovra. También, en Colombia, Joni B mantiene un papel activo como miembro del colectivo editorial Robot, además de colaborador del festival Entreviñetas y del blog argentino Historietas Reales.

Como Martín López, Joni Benjumea prefiere desconcertar al entrevistador cuando es cuestionado por el origen real de las historietas incluidas en Maldito planeta azul. ¿Le ha servido la alusión a géneros como los superhéroes, los zombies o la ciencia ficción para disfrazar cuestiones personales que prefiere no contar de otra forma? “No creo, es más bien al revés”, responde a través del correo electrónico. “Estaba tratando de contar historias con elementos de género, y encontré que podía hacer alusión a la autobiografía para disfrazarlos de cuestiones personales”. Las historias de este libro, el primero publicado en España de Joni B, gracias a la apuesta de Editorial Periférica por la novela gráfica, oscilan entre la comedia juvenil agridulce y la alusión referencial a géneros de ficción estandarizada. Según explica, la dinámica de lo autobiográfico le funcionó “por un par de meses, al empezar a publicar en el blog Historietas Reales”. Pero pronto se sintió restringido. “Al cabo de esos dos meses, empecé a añadir elementos ficticios para hacerlo más divertido para mí”. En Maldito planeta azul, el imaginario del “coleccionista nerd” que Joni confiesa fue en su niñez se da la mano, con mucha ironía, con cuestiones importantes del tránsito a la madurez, como el peterpanismo o las dudas ante el compromiso sentimental.

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‘Maldito planeta azul’, de Joni B

De norte a sur. En la amplia escena del actual cómic latinoamericano no son exclusivos, por supuesto, los temas locales o los vinculados a la memoria y el territorio. La fantasía carroliana de Aloha, de la jovencísima Maco (Periférica), o Dora, del argentino Ignacio Minaverry (Sinsentido), son ejemplos de diversidad estética y temática. La protagonista que da título a Dora es una cazadora de nazis en los años 60, y el estilo elegante y misterioso de su autor podría vincularse con una estética más nórdica que latina. Entre las novelas gráficas recientes situadas, sí, en la América hispana contemporánea, destaca una realizada por autores españoles. Plagio, de Hernán Migoya y Joan Marín (Norma), es una aventura inspirada en un secuestro real con la ciudad vibrante de Lima como telón de fondo. Ernán Ciriani, Rodrigo La Hoz, Marcela Trujillo o Jesús Cossío –en España está publicada Rupay (La Oveja Roja)– son algunos de los autores latinoamericanos que Joni B o PowerPaola nos sugieren como interesantes. Martín López Lam añade uno, Berliac, y confiesa tal fascinación por este dibujante argentino de 31 años, que él mismo acaba de publicar, a través de Ediciones Valientes, el cómic de Berliac inspirado en la vida del cineasta John Cassavettes, Playground.

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Entrevista con Power Paola

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Foto: El lector de historietas

¿De qué forma una autora de cómics se puede sentir una artista? Usted ha comentado que apenas tenía relación con el mundo de la historieta, hasta que descubrió a algunos autores de cómic de autor, siendo ya adulta.

Yo estudié Artes Plásticas y desde antes de graduarme de la universidad exploré las posibilidades que tenía el dibujo, la narración, la cotidianidad y la autobiografía en diferentes medios como la pintura, el libro de artista y hasta el performance. Mi vida y el arte están ligados, no los puedo separar. Me siento artista. Leí historietas cuando era niña pero muy poco, Calvin y Hobbes, Mafalda, La Pequeña Lulú y cosas así pero me acerqué a la historieta o novela gráfica (como lo quieran llamar) en 2004 cuando viví en París. Una vecina me prestó unos libros de Julie Doucet, Chris Ware y Kiriko Nananan y así poco a poco me dieron ganas de explorar esa posibilidad con mi obra.

¿En qué sentido fue importante encontrarse con el trabajo de Julie Doucet? ¿Qué otros autores le han inspirado?

Cuando leí Diario de Nueva York de Julie Doucet fue cuando decidí que quería hacer lo mismo, contar mi vida sin vergüenza. También hay otros autores que me han inspirado, no necesariamente historietistas, cuando decidí hacer Virus Tropical indudablemente me sentía inspirada por Persépolis de Marjane Satrapi pero también por Flores en la nieve de Gregor Von Rezzori, esos dos libros me ayudaron muchísimo como impulso para poder enmarcar cada capítulo en un personaje y una situación en particular. También artistas como Sophie Calle, On Kawara o Marina Abramović que se basan en su propia vida para realizar sus obras creo que son inspiradores para mí y me empujan a no encasillarme en una sola forma de narrar mis experiencias.

Aunque en todos los dibujantes el estilo de dibujo suele ser una proyección de su personalidad, en su caso esta característica se siente con especial intensidad. ¿Cuánto hay de estudio y de reflexión en su dibujo, y cuánto de puro ejercicio visceral?

El dibujo que a mi me interesa en particular es muy cercano al art brut y al dibujo primitivista, a esa necesidad de dibujar  por expresar y no por buscar la belleza. Creo que tengo varias formas de dibujar y me parecía que Virus Tropical necesitaba ser narrado visceralmente.

Puesto que en el artículo también vamos a hablar de la novela gráfica de Martín López Lam, ‘Parte de todo esto’, le quería pedir si puede comentar su relación con el mundo de la autoedición gráfica española –que Martín representa– y específicamente por su colaboración en el fanzine Kovra.

Internet me abrió un camino que antes hubiera sido muy complicado para mí transitar, pues  aunque antes sufría por no saber a que mundo pertenecía, al del arte, la ilustración o la historieta, gracias a Flickr y a mi blog conocí gente que tenía inquietudes similares. Fue así como conocí a los chicos de ARGH! o a Martín Lopez de Kovra y Ediciones Valientes. Ser invitado por otro artista para ser publicado en un fanzine siempre me entusiasmó, era la mejor forma de ser publicado, nos ayudamos mutuamente y fue así como mis amigos de este lado del mundo conocieron a autores de allá y nosotros fuimos conocidos por el mundo fanzinero de allá.

¿Está al tanto de la escena latinoamericana de novela gráfica? Si es así, qué obras o autores le han interesado especialmente en los últimos años.

Sí, hay muchos autores interesantes como Minaverry de Argentina con su novela gráfica Dora; Joni B de Colombia con su libro Parque del Poblado o Mariana Gil con Raquel y el fin del Mundo; Jesús Cossio de Perú, autor de Barbarie: Cómics sobre violencia política en el Perú, 1985-1990 y Marcela Trujillo de Chile con su Diario Íntimo de Maliki 4 ojos.

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PARTE DE TODO ESTO. Martín López Lam. Edicions de Ponent

Martín López Lam (Lima, 1981) es un peruano residente en España conocido en el ambiente del cómic alternativo por su activismo en favor de la autoedición gráfica: es el editor del sello Gráficas Valiente y uno de los responsables del evento especializado Tenderete. Dibujante con un poderoso estilo de línea sucia y mancha de tinta, López plantea en este libro una apuesta por lo literario, por lo denso, por el relato gráfico de escenario realista o raíz autobiográfica acompañado de texto abundante, ya sean diálogos torrenciales o infatigable monólogo interior. “Parte de todo esto” contiene cuatro historias situadas en un Perú muy real, protagonizadas por personajes nacidos en los 80 acuciados por las heridas y frustraciones propias de quien está a punto de alcanzar la treintena.

Publicado en Rock de Lux nº 391

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Entrevista con Joni B

Joni B

Foto: Historietologo

¿Cómo llega usted a ser dibujante de historietas? ¿Era el típico lector coleccionista de niño y adolescente?

Siempre que intento responder a esta pregunta, siento que esta obliga a establecer una cronología de la vida propia y, de algún modo, a elaborar un complejo relato de causas y efectos que justifiquen la idea que uno tiene de uno mismo. No tengo idea de dónde viene mi interés por la historieta, no me lo pregunto; asumo que a una edad muy temprana me interesé por el dibujo, y que poco después me di cuenta de que es posible contar grandes historias por dicho medio. Ahí está: llegué a ser dibujante de historietas porque es el modo más entretenido de emplear el tiempo que he encontrado (le siguen ver películas y conversar con los amigos, pero por eso sí no te paga nadie)

Crecí en un pueblo que siempre me pareció como sacado de un western: campesinos, ganado, cultivos¸ ríos, bosques y uno que otro episodio de violencia. Hechos como haber sido amigo del nieto de la revistera y del hijo de la bibliotecaria del pueblo, o haber vivido hasta la adolescencia en un hotel (no por necesidades económicas, aclaro. El hotel era de mis padres), de seguro influyeron en que fuera tomando este camino, pero no explican ni justifican esta decisión. Digo, mis hermanos crecieron en las mismas circunstancias y el arte les importa un pepino.

De adolescente fui coleccionista nerd, de los que ponía los libros en bolsas selladas y los prestaba sólo con miles de condiciones. En la actualidad sigo comprando libros más que cualquier otra cosa, pero no creo que lo haga por interés coleccionista si no por necesidad de tener algo a mano que leer.

En las historias de ‘Maldito planeta azul’, se combinan de forma muy sorprendente los códigos de género (superhéroes, zombies, ciencia-ficción) con un tono y ambiente costumbrista. ¿Le sirve la alusión a esos géneros para disfrazar cuestiones personales que prefiere no contar de otra forma?

No creo, es más bien al revés, estaba tratando de contar historias con elementos de género, y encontré que podía hacer alusión a la autobiografía para disfrazarlos de cuestiones personales.

Empecé a dibujar esas historietas alrededor de 2008, cuando me uní a Historietas Reales, un blog argentino donde diferentes autores publicaban una historieta autobiográfica cada semana… la dinámica de la historieta autobiográfica me funcionó por un par de meses al cabo de los cuales estaba cansado del tema, así que empecé a añadir elementos ficticios para hacerlo más divertido para mí.

Una característica de ‘Maldito planeta azul’ es que es una recopilación de historias que, aunque de extensión variable, pueden considerarse relatos cortos. ¿Qué le aporta trabajar en este tipo de extensión?

Me permite trabajar de manera ilógica y desordenada sin temor a irme al carajo y no poder retomar bien el hilo como le pasó a los guionistas de Lost. Me permite tener control sobre la historia y los personajes sin complicarme mucho la vida, me permite poder terminar en poco tiempo una historia (soy muy lento).

¿Está al tanto de la escena latinoamericana de novela gráfica? Si es así, qué obras o autores le han interesado especialmente en los últimos años.

Estoy tan al tanto como puedo, aquí en Colombia hago parte de un sello editorial llamado Editorial ROBOT, que lleva alrededor de un año funcionando, y también, por los lados, ayudo con Entreviñetas, un festival de historieta que se celebra en varias ciudades de Colombia y va para su cuarta versión.

Conozco muy de cerca la escena de Perú, Bolivia, Argentina y Uruguay, no tan de cerca las de Chile, Venezuela y Ecuador, y algo sé de México y Brasil, pero del resto, de centro américa y el caribe, no tengo la menor idea.

Desde hace un tiempo, supongo que en buena parte gracias a internet, nos hemos ido reconociendo y hemos estrechado lazos, incluso algunos nos hemos hecho muy buenos amigos, así que la lista de autores y obras que me han interesado no podría ser menos parcializada:

Power Paola es la más genia del continente.

De Argentina mi favorito es, de lejos, Ernán Cirianni, luego Kraneo, Devesse, Otto Zaizer (ni idea si se escribe ahí) Sole Otero, Mosquito y Marcos Vergara, y de ahí pfff, en Argentina hay más dibujantes de historieta que trabajadores ilegales: Fran López, Max Aguirre, Liniers, Camila Torre Notari, Gaston Souto, El Polaco Escalerandi, Diego Parés, el pesado de Jánchez… son buenísimos.

De Uruguay me gustan el duo conformado por Matías Vergara y Rodolfo Santullo, y también el trabajo de Renzo Vayra.

De Bolivia Frank Arbelo (que realmente es cubano) y Marco Tóxico (aunque últimamente va más de ilustrador).

Y Perú es otro paseo, me interesa mucho últimamente el cómic peruano, me gusta el trabajo de autores como los hermanos González (Renso y Amadeo), los hermanos Rondón (Pedro y Diego), David Galliquio, Jesús Cossio, Jorge Pérez y Rodrigo La Hoz.

De Brasil no sé mucho, la barrera idiomática y el desinterés general de Hispanoamérica hacia ellos y viceversa, hacen que sea difícil enterarse, pero me gusta mucho el trabajo de Fabio Zimbres, para mí él es como una institución.

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Lo sensual y lo sexual

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Pornográfica / Nacho Casanova / Diábolo Ediciones. Madrid, 2013 / 128 páginas. 13,95 euros

Un cuaderno de esbozos, un pequeño libro obsceno. “Atrevido, sensual, turbador y bello, muy bello”. Por una vez, el eslogan comercial de un editor describe a la perfección el contenido del volumen al que acompaña. Las ocho piezas breves que dan cuerpo a Pornográfica son sugerentes y mínimas, pero también explícitas, calientes. Este era el cómic que menos cabía esperar de Nacho Casanova, tras sus incursiones en la memoria personal –los tres volúmenes de Autobiografía no autorizada– y después de El coche de Intisar, la excelente novela gráfica donde puso en imágenes el documentado guión de Pedro Riera sobre la vida de las mujeres bajo el niqab en el Yemen contemporáneo. Parece que fue al trabajar en El coche de Intisar cuando el dibujante encontró la semilla de Pornográfica. Atenazado por la rígida disciplina que le impuso ese libro, Casanova garabateaba en la trasera de las páginas pequeños dibujos eróticos.

Pornográfica parece contener un minúsculo manifiesto en contra de la tradicional representación equívoca de la sexualidad en el cómic. El gran mérito es que la suya es una mirada incuestionablemente masculina. Morbo, hay mucho morbo en este tebeo. El ritmo narrativo de sus páginas está pautado por la música de lo sensual y lo sexual. El autor define un aspecto visual propio para cada una de las ocho historietas, que tratan temas como el voyeurismo, la voluptuosidad cotidiana, el morbo del lenguaje sucio o las fantasías en la frontera de la duermevela. La sabiduría de Nacho Casanova se siente especialmente en “Porque me gusta”, una historieta con el único elemento visual reiterativo de una zona íntima femenina, donde se recrea como dibujante, mientras la narrativa la aporta el diálogo en las cajas de texto. Una delicia.

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Publicado en Babelia nº1122. El País, 25/05/13

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Cómic

Galdós desde una distancia reflexiva

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Nela / Rayco Pulido / Astiberri. Bilbao, 2013 / 168 páginas. 17 euros

Tienen razón quienes consideren que ni Galdós, ni en general, los autores literarios ganan nada con ser adaptados al cómic, y que de hecho, esas traslaciones han sido tradicionalmente maniobras de simplificación de elementos esenciales de la gran literatura, como la complejidad y la densidad. Durante décadas fue así: las adaptaciones ilustraban las novelas, las hacían accesibles. La noción de que el cómic albergaba su propia complejidad arraigó pronto entre algunos autores del gremio, pero no ha sido hasta épocas recientes cuando se han enfrentado, de forma efectiva, la posible sofisticación del cómic con la legítima dificultad de la literatura. Quizás la obra que supuso un auténtico punto y aparte en este complicada relación ha sido la intrincada adaptación de La ciudad de cristal de Paul Auster que realizaron en 1997 el guionista Paul Karasik y el dibujante David Mazzucchelli. Su influencia ideológica se siente en Nela, la inesperada versión gráfica que Rayco Pulido Rodríguez (Gran Canaria, 1978) ha realizado de Marianela, la novela de don Benito Pérez Galdós.

Con este libro, y tras su muy conceptual, interesante y algo fallido estreno como autor completo, Sin título.2008-2011, Rayco Pulido se confirma como un autor de obra sugerente. Pulido parece interesado en explorar las zonas más experimentales de la disciplina cómic. En un contexto dominado por la cansina obsesión por la cultura popular, que un joven dibujante hable de literatura realista española es casi un gesto a contracorriente. Nela reinterpreta la prosa galdosiana con el rigor que puede aportar el lenguaje propio del cómic en su versión más innovadora. Pero si el lector espera una accesibilidad de “clásico ilustrado”, la distorsión surgirá solo con hojear el libro: el estilo gráfico de Pulido no se ajusta al ideal figurativo convencional. Además, su modo de interpretar el espacio “escénico” parecen mantener una distancia reflexiva con el relato, que recuerda a la ensayada por Lars Von Trier en su película Dogville. El drama y el sacrificio heroico de la menuda Nela están presentes, pero Rayco Pulido los narra con un código nuevo, cargado de sutilezas propias, que no es estrictamente literario, y que resultará complejo para muchos lectores de literatura. Audaz y ambicioso, el dibujante sale airoso también de su decisión de incluir un estudio sobre Galdós y Marinela, donde comenta sus propias decisiones creativas; una estrategia, la de analizar la obra desde su interior, que ya utilizó como tema central en Sin título.

Texto inédito, escrito en marzo de 2012

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“Monsieur Crépin – Monsieur Pencil”, de Rodolphe Töpffer

Monsieur Crépin – Monsieur Pencil. Dos historias en imágenes / Rodolphe Töpffer / Traducción de René Parra y Emma Tidia / El Nadir. Valencia, 2012 / 182 páginas. Blanco y negro. 17 euros

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Inventó el cómic, sin querer. Suizo y burgués, fue profesor, crítico de arte, periodista y pretendió ser un novelista influyente. Pero el nombre de Rodolphe Töpffer (1799-1846) ha trascendido por su actividad recreativa como autor de “historias en imágenes”, un tipo de narraciones gráficas en las que vehiculó ideas sociales con ánimo satírico, y que podemos considerar antecedentes de los actuales cómics. “Se pueden escribir historias mediante una sucesión de escenas representadas gráficamente: es la literatura en estampas”. Lo escribió en su Essai de Physiognomonie (1848), un tratado donde reunió sus reflexiones sobre arte. El legado de Töpffer estaba semienterrado, comentado como una anécdota extravagante en las historias oficiales del cómic, que fechaban el inicio “oficial” de la disciplina a finales del siglo XIX, con la incorporación de las tiras cómicas en los periódicos norteamericanos. La actual vigencia de Töpffer tiene un principal responsable, el estudioso David Kunzle, británico establecido en California. Y en el debate sobre su relevancia se filtra otro más complejo sobre la relevancia de ciertos cómics actuales. Ha sido una pequeña editorial, El Nadir, la que se ha atrevido a editar en nuestro país parte de la monumental edición que David Kunzle realizó sobre la totalidad de esas “historias es imágenes”, Rodolphe Töpffer: The Complete Comic Strips (University of Mississippi Press, 2007). Con visión pragmática, El Nadir ha vertido al castellano dos de las ocho, Monsieur Crépin y Monsieur Pencil, acompañadas de una introducción y sendas sinopsis críticas a cargo de Kunzle. Y ya en estas, podemos comprobar la evolución de Töpffer al conceptualizar una narrativa de caricaturas secuenciadas, que en Monsieur Pencil resulta más dinámica, ambiciosa y, efectivamente, historietística.

Publicado en Babelia nº 1109. El País, 23/02/13

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