Televisión

Dos hombres y medio

DON JUAN EN PANTALÓN CORTO

Después de siete temporadas de Dos hombres y medio, apenas han cambiado los estampados infames de las camisas de Charlie Sheen, quizás el actor mejor pagado de la televisión americana. Se dice que Sheen se levanta por temporada un sueldito de casi veinte millones de dólares. Un dato que ilustra sobre el alcance popular de esta premiada sitcom que quizás termine este año y que la CBS cuida como su perita en dulce para el prime time de los lunes.

Mujeriego, holgazán y sarcástico, el personaje de Sheen podría está inspirado en la leyenda que el propio actor se forjó en sus años de golfería. Ambos comparten nombre de pila. Charlie es un cuarentón de vida disipada, compositor de sintonías publicitarias, que disfruta de su éxito con el bello sexo ante los ventanales de su casa, ubicada en plena playa de Malibú. El conflicto que origina la serie es el traslado forzoso a ese soleado picadero del hermano y el sobrino de Charlie, a causa del súbito lesbianismo de la cuñada. La chispa que le concede su característica entidad argumental se origina gracias a ese juego de contrapuntos que son ambos hermanos: mientras Charlie es alérgico al compromiso y no tiene problemas económicos, su hermano Alan (Jon Cryer) vive a salto de mata y se enamora con una facilidad infantil.

El nexo que borra la disfuncionalidad entre ambos, que les aporta una normalidad familiar, es el pequeño Jake, interpretado por Angus T. Jones. Jake es el elemento que hace florecer la ternura del cínico Charlie, un personaje muy agudo en las réplicas, pero que apenas se muestra humano, ni siquiera con sus novias. “El niño crece, mientras los adultos todavía están en proceso de madurar”, comentaba Chuck Lorre, creador de la serie junto a Lee Aronsohn –responsables ambos de otro éxito de CBS, The Big Bang Theory-. De hecho, en uno de los episodios de la primera temporada, una disputa entre los hermanos provoca el abandono de Alan y Jake de la casa playera. Cuando Charlie les pide que vuelvan, Alan le pregunta si siente un interés verdadero en convivir con él, y el hermano responde, sin renunciar a la acidez que le define: “No, quiero que vuelva Jake, pero creo que tú estás incluido en el paquete”. Una de las características que han moldeado la serie a lo largo de los años es, por supuesto, el desarrollo de Jake, que en las últimas temporadas se ha convertido en un adolescente con un humor corrosivo que recuerda al de su tío.

Siete años dan para mucho. Sobre todo en una serie donde los guiones parecen concebidos para maximizar cualquier instante de comedia, cualquier gesto o diálogo de los actores. Quizás una de las peculiariades de Dos hombres y medio (que en España emite la 2 los miércoles por la noche) es el alto contenido sexual de muchas conversaciones o situaciones. Los propios creadores comentan sorprendidos que en las primeras temporadas era una formato consumido, sobre todo, por personas mayores, y que el rango de edad de su público descendió cuando se hizo pública la procacidad habitual en los guiones. Hemos visto, por ejemplo, a Charlie en la cama con una desconocida, mientras un terremoto sacudía la tierra, lo que incrementaba el placer de la chica, que confundía las vibraciones con la destreza de su amante. O a la ex profesora de Jake convertida en bailarina exótica por culpa de Charlie, ejecutando un private dance sobre Alan, mientras discutía con nuestro Don Juan de pantalones cortos.

En cierta forma, Charlie es la versión pura y sin remordimientos de Hank Moody, el bukowskiano héroe que David Duchovny interpreta en Californication. Un cuarentón perdido en la maraña de la promiscuidad contemporánea. La gran diferencia es que el conflicto de Moody lo origina la separación con su mujer, mientras que todo indica que Dos hombres y medio terminará en esta séptima temporada con el depredador domesticado por su voluptuosa novia, es decir, vestido de pingüino y entonando el sí quiero.

Publicado en CARTELERA TURIA nº 2.392

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Cine

Antes que el diablo sepa que has muerto

Dir: Sidney Lumet
Con Philip Seymour Hoffmann, Ethan Hawke y Albert Finney

Ambientada en Nueva York, ciudad/metáfora donde la asfixia económica es moneda corriente, “Antes que el diablo sepa que has muerto” obtiene su exuberancia narrativa de una electrizante convergencia: la del bagaje teatral del guionista Kelly Masterson y la del formidable bagaje cinematográfico de Sidney Lumet. Según Masterson, el título de trabajo de su proyecto era “Obsesión”, un dato que ejemplifica sus intenciones narrativas. Considera este escritor que las personas no podemos evadirnos de nuestros fangos mentales con decisiones triviales, y así pues, para liberar a sus criaturas las somete a catarsis severas. Masterson ha sabido inocularle el Shakespeare justo a esta peli de atraco chungo donde todo va mal: situado en el puro centro de la historia, el inteligente personaje de Philip Seymour Hoffmann es shakespeariano porque se describe a sí mismo en voz alta con palabras que evidencian su condición de ente fragmentado, en conflicto, que asume el caos como estrategia ante una existencia que no es capaz de entender.

“Antes que el diablo sepa que has muerto” también es género negro del bueno porque va de personajes y no de atracos. Aunque el atraco sea la espina dorsal de su argumento. Es una película de pulso vibrante, rodada por un señor octogenario que mueve la cámara como un jovencito cargado de furia y afán de justicia. Parece clara la ambición de Masterson y Lumet de trascender el género, de otorgar auténtica categoría psicológica y documental a la anécdota de dos pijos cuarentones que deciden darle el palo a la joyería de sus padres. En el trayecto, el director de “Serpico” y “Tarde de perros” añade nuevas densidades a la fragmentación narrativa de “Atraco Perfecto” y “Jackie Brown” y define relaciones insospechadas entre cine y arquitectura al encerrar/mover a los personajes en los espacios en los que viven e interactúan. Su manifiesto de la fatalidad no habría sido igual sin la entrega de unos actores que templan el verismo neurótico del relato.

Publicado en ROCKDELUX nº 278

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Índice de Trabajos 2009

>Desde diciembre de 2008, periodista freelance colaborando en diversas publicaciones: Pasajes Diseño, Rockdelux, El Manglar, Madriz, Cartelera Turia. Preparando diversos proyectos personales como escritor, guionista, fotógrafo y realizador.

>Responsable y redactor de los contenidos del blog de reseñas culturales Técnica del quemarropa (26 entradas en 2009).

Artículos:

>Pasajes Diseño nº 9. (enero). Sección Noticias: íntegra, no acreditada; sección Trasnversales: artículos ‘Origami Chair’, ‘Tetra Lights’; sección Libros: ‘Calma’, ‘Fully Booked’, ‘Color y luz’.

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>Pasajes Diseño nº 11. Sección Transversales: ‘Pour les Alpes’. ‘Clouds. Ronan & Erwan Bouroullec’. Sección Libros: ‘Abecedario Fonético’. ‘Create’.

>Pasajes Diseño nº 12. Sección Transversales: ‘Seongyong’, ‘TAF Arkitektontor’.

>Pasajes Diseño nº 13 (mayo). Sección Noticias: Mia Hamborg; Sección Transversales: ‘Blow Fabric by Nendo’.

>Pasajes Diseño nº 14 (junio). Sección Transversales: ‘Artificial Flowers. Hella Jongerius’. ‘Street Gallery. Stone Designs’.

>Pasajes Diseño nº 15 (julio/agosto). Sección Transversales: ‘Pinch’.

>Pasajes Diseño nº 16 (septiembre/octubre). Sección Transversales: ‘Mr Light Series. Tomás Alonso’. ‘Stuffed’. ‘Wood Vases. Paul Loebach’. ‘Fotoesculturas. Alejandra Laviada’.

>Pasajes Diseño nº 17 (noviembre/diciembre). Sección Transversales: ‘Plus Minus Zero’, ‘Kkaarrlls’.

>Rockdelux nº 269 (enero). Sección Cine: reseña ‘Quantum of Solace’.

>Rockdelux nº 270 (febrero). Sección Cine: reseña ‘Quarantine’; sección Cómics: reseña ‘Malas Tierras’ 4.

>Rockdelux nº 271 (marzo). Sección Cómics: reseña ‘Berlín’.

>Rockdelux nº 272 (abril). Sección Cine: reseña ‘Che. Guerrilla’; sección Cómics: reseña ‘Breakdowns’.

>Rockdelux nº 274 (junio). Sección Cine: reseña ‘Orígenes X-Men: Lobezno’; sección Cómics: ‘Las calles de arena’, ‘El resentido’.

>Rockdelux nº 276 (septiembre). Sección Cine: reseña ‘Harry Potter y el misterio del príncipe’; sección Cómics: reseña ‘Mi vida mal dibujada’.

>Rockdelux nº 278 (noviembre). Los Mejores Cómics: crítica ‘Louis Riel’. Las Mejores Películas: ‘Antes que el diablo sepa que has muerto’.

>Rockdelux nº 279 (diciembre). Sección Cine: reseña ‘Millenium. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina’.

>El Manglar nº 9 (marzo). Sección En la Rama: reseñas ‘Calles contadas’, ‘Cuaderno de tormentas’, ‘Ombligos’, ‘Silvio José Emperador’. Sección La Galería Ilustrada: artículo sobre el ilustrador Ed Carosia. Sección La Última Hoja: artículo sobre Joan Marín, dibujante de ‘Olimpita’.

>El Manglar nº 10 (julio). Sección Entrevista: extensa entrevista con David Rubín (siete páginas), autor de ‘Corazón de Tormentas’. Sección En la Rama: reseñas ‘Emotional World Tour’,‘Pascal Brutal’. Sección La Última Hoja: artículo sobre Miguel B. Núñez, autor de ‘El corazón de los árboles’.

>El Manglar nº 11 (noviembre). Sección En la Rama: reseñas ‘Paquidermo’, ‘Pluton BRB Nero’, ‘El sabor del cloro’. Sección La Galería Ilustrada: artículo sobre el ilustrador David Sánchez. Sección La Última Hoja: artículo sobre Chema García, dibujante de ‘Cortocuentos’.

>Madriz nº 4 (primavera/verano). Sección Cultura: ‘Una larga historieta’. Artículo sobre autores de novela gráfica de Madrid.

>Madriz nº 5. (otoño / invierno). Sección Foro: ‘El veneno del cine’. Artículo sobre los cineastas que componen la productora Arsénico Producciones.

>Cartelera Turia nº 2.392. Sección The Front Page: artículo ‘Don Juan en pantalón corto’, sobre la serie televisiva ‘Dos hombres y medio’.

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