Babelia, Cómic

Onírico pelo facial

EL HOMBRE QUE SE DEJÓ CRECER LA BARBA

Olivier Schrauwen / Fulgencio Pimentel. Logroño, 2012 / 112 páginas

Con apenas treinta y cinco años, Olivier Schrauwen encarna como pocos el rol del dibujante de tebeos como joven artista fascinante. Belga de nacimiento, residente en Berlín, profesional de la animación, Schrauwen parece fabularse a sí mismo como mesías críptico del cómic artístico en El hombre que se dejó crecer la barba. La belleza de este libro es interminable y difícil de entender. Schrauwen quizás reflexiona sobre fantasías viriles en sus páginas cargadas de estética, pero la atracción de su propuesta proviene tanto de esa seducción gráfica como de su meditada falta de sentido, de una hondura ininteligible.

Colaborador de fanzines de riguroso criterio conceptual como ‘Mome’, ‘Canicola’ o ‘Strapazin’, Olivier Schrauwen se dio a conocer con Mi pequeño, publicada en España por Norma Editorial en 2009. Nuestro hombre citaba y amalgamaba en esta obra heterodoxa a dos autores importantes del pasado y el presente del cómic, separados por un siglo de viñetas: Windsor McCay y Chris Ware. En las “seis historias y una coda protagonizadas por diferentes barbudos” que constituyen los relatos gráficos de El hombre que se dejó crecer la barba, Schrauwen se interna en un laberinto de referencias mucho menos evidentes, de naturaleza artística. La documentación de la editorial Fulgencio Pimentel describe como “tratado de art brut realizado desde la cordura” a este libro visionario, y quizás ese oximorón resulte razonablemente acertado. Hay una densidad críptica, algunas atmósferas o diversos acabados formales, en las páginas de El hombre que se dejó crecer la barba, que evocan el arte de las vanguardias históricas.

La alusión previa al laberinto es meditada: los hombres con barba de estas historietas entran y salen, huyen, se pierden y exilian en estados anímicos, en junglas irreales, en delirios eróticos. Quizás este libro constituye, sencillamente, una excusa para que su autor haya podido experimentar con diversos estilos gráficos, pero su misterio es irrenunciable, subyugante. Olivier Schrauwen no ha pasado desapercibido en el cómic contemporáneo: sus tres novelas gráficas han obtenido nominaciones en los premios del Salón del Cómic de Angoulême, el más importante de Europa. La tercera, Le Miroir de Mowgli, explora la psicología del protagonista de El libro de la selva, de Kipling. Tras la publicación en Estados Unidos de El hombre que se dejó crecer la barba, a cargo de una editorial punta de lanza del cómic de vanguardia como Fantagraphics, sigue en curso su consolidación como posible gran historietista-artista contemporáneo.

Publicado en BABELIA nº1068. El PAÍS, 12/05/2012

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